El Monje
de Camoruco por Sergio Márquez Parales
Viernes negro dejó hiperinflación, repunte del covid y un dólar
milllonario
En el
entendido de que cada quien tiene el derecho de gastar su dinero en lo que
desee adquirir o en lo que considere que necesita y le es de utilidad, es
oportuno reseñar lo ocurrido el pasado fin de semana cuando los comerciantes
intentaron “salvarle un ojo al gallo” con la implementación del llamado “black
friday”, o como lo decimos en criollo, el viernes negro.
Tras meses de
encierro desde la declaración de la cuarentena en marzo, hasta esta fecha, era
de esperarse que el llamado Black Friday sería una buena ocasión para
comerciantes y el pueblo en general.
Sin embargo no
todo fue magia, ya que mientras algunos ciudadanos daban “rienda suelta” a las
compras en los centros comerciales y establecimientos que se sumaron a la “hora
loca” económica, otros estaban en las colas en las estaciones de servicio para
intentar conseguir gasolina y la gran mayoría acudía a los supermercados,
abastos, carnicerías y bodegas en procura de los alimentos necesarios para
subsistir, con el agravante de que muchos de ellos quedaron atónitos,
estupefactos o cayeron como Condorito al observar como en sus propias caras,
ciertos comerciantes inescrupulosos, procedían a cambiar el precio de los
productos de una manera por demás salvaje e indolente y todo porque mientras
los clientes estaban en las colas para ingresar a los comercios, los portales
económicos reflejaban que la moneda norteamericana se cotizaba al cambio de la
“bicoca” de casi 900 mil soberanos por cada “dolarcillo”; y como en Venezuela
cada vez es más normal etiquetar los precios en dólares ante la debilidad del
bolívar, el “Viernes Negro” no fue la excepción; sin faltar por supuesto, los
“vivarachos” que entonces decidieron de manera unilateral aplicar de una buena
vez la inflación a los “verdecitos”.
En una nueva
demostración de los diversos contrastes que se viven en Venezuela, los medios
de comunicación mostraron como los venezolanos se agolpaban frente a tiendas de ropas o de calzados que
ofrecieron descuentos de un 80% y 85%, la gran mayoría de estas personas,
desafiando la pandemia del covid-19 e intentando ganarle a la hiperinflación,
aunque fuese un día, con un Black Friday adelantado.
Las personas
consultadas al respecto, expresaban que estaban allí para poder ahorrar,
“porque los precios son muy elevados; y por ejemplo, unos zapatos cuyo costo es
de aproximadamente 100 dólares, tal vez se pudieron conseguir en 40, 30 o 20”,
Aunque la
mayoría de los comercios instalaron puestos de control de temperatura y
distribución de gel para lavarse las manos, las personas hicieron colapsar
estos sistemas y las normas de bioseguridad fueron frecuentemente violentadas
salvo la excepción del uso de la mascarilla.
Por supuesto,
se debe aclarar que todas estas ofertas resultaron inalcanzables para muchos,
sobre todo cuando los analistas insisten en que 8 de cada 10 venezolanos viven
en condiciones de pobreza, atrapados sin salidas ante la inflación y la
depreciación del bolívar, subsistiendo con un salario mínimo y un bono de
alimentación que equivalen a poco más de un dólar al mes.
En conclusión,
el Black Friday (Viernes Negro) fue recibido con los brazos abiertos por quienes de alguna manera
lograron ahorrar unos “churupitos”, los cuales se volvieron “sal y agua” ante
la avalancha de ofertas, dejando en la “carraplana” a los compradores que desde
ya están haciendo los cálculos para ver de dónde “carrizo” obtendrán el dinero
necesario para cubrir el costo de los productos para hacer las hallacas,
sortear el escollo del “Niño Jesús y compartir en familia; eso sí, siempre con
la esperanza puesta en que vendrán tiempos mejores. Fuentes: sección Economía del diario El
Nacional, Notitarde, página Valencia Hoy y portal WTC-Radio.
Las sanciones
no benefician a nadie por eso los gringos “estiran y encogen la cuerda”
El
Departamento del Tesoro de Estados Unidos, extendió la licencia que permite a
Chevron continuar sus operaciones esenciales en territorio venezolano pese a
las sanciones aplicadas por Washington contra Pdvsa. Chevron, es la segunda
petrolera de EEUU y séptima del mundo y opera en Venezuela con unos 8.000 empleados.
“No es tan fiero el león como lo pintan”.
Hasta la
próxima semana apreciados lectores.
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