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lunes, 25 de febrero de 2019

#Opinión: Columna de Douglas Zabala La ayudita de Guaidó

#Opinión: Columna de Douglas Zabala

 

La ayudita de Guaidó


Después de la refriega fronteriza, donde hasta el más lerdo de los venezolanos suponía que iba pasar, nuestro novel Guaidó, nos acaba de confirmar lo que también una gran mayoría del país, piensa ahora debe ocurrir: "Los acontecimientos de hoy me obligan a tomar una decisión: plantear a la Comunidad Internacional de manera formal que debemos tener abiertas todas las opciones para lograr la liberación de esta Patria que lucha y seguirá luchando".


Aquí los creyentes y defensores del "Internacionalismo Proletario" leninista o el "Internacionalismo militar" como lo han llamado recientemente los "camaradas" cubanos, chantajean y se rasgan las vestiduras, para señalar de traición a la patria a quienes piensen que una ayuda de fuerzas multinacionales o la de los mismos cascos azules de la ONU,  es una salida no descartable; mientras tanto, a trastienda o abiertamente, desde hace un buen tiempo, la soldadesca y los altos mandos  cubanos, dirigen operaciones de espionaje y razias represivas, contra la gente que valientemente está participando en las protestas contra Maduro.


Después que Fidel consolidó su revolución, de inmediato se alineó con la todavía Unión Soviética, y por supuesto esta alianza estratégica, lo involucró en el universo de la guerra fría y sus consecuencias hasta de carácter militar.  Así veremos como el ejército revolucionario cubano asume su condición, de ser también, participe de ese "Internacionalismo Proletario" defendido y justificado desde aquel Chávez vivo hasta el bolsiclón de Carreño.


Con la mampara de la lucha contra el neocolonialismo imperialista, los hermanos Castro iniciaron una era de intervencionismo militar, participando sin tapujos en Angola y Etiopía, convirtiendo con ello a su ejército, en una poderosa fuerza militar en todo el enclave internacional.  Argelia, Siria, El Congo y por no dejar  Nicaragua, Salvador, Granada y hasta Venezuela,  se vieron afectados por la presencia de sus huestes militares a mediados del siglo XX.


El gobierno cubano para nada ha escondido su injerencia en los asuntos internos de otros países en el pasado, todo lo contrario, con mucho orgullo en aquellos tiempos, reivindicaron su presencia militar con el rimbombante calificativo de "Misione. Internacionales".  Intentando así tapar todas las acciones de intromisión descarada en los asuntos internos de otros países. 


A la llegada de Hugo Chávez al poder le cambiaron el nombre a sus propósitos injerencistas y aparecieron agazapados en el Continente con la figura de las Misiones de Salud y sus "Médicos" de Barrio Adentro, para terminar con un Miguel Díaz Canel, anunciando que intervendrán militarmente  en caso de una escalada de la lucha que libra la sociedad civil contra el usurpador.


El sendero trazado por el Presidente de la AN  y todo el liderazgo opositor ha sido el correcto. Hay que insistir en el desconocimiento al usurpador de Nicolás, imponer un gobierno de transición y convocar a elecciones libres. Nadie puede desviarse del rumbo trazado. Las primeras escaramuzas libradas en Tiendita, Puente Bolívar, Puente Santander, Ureña y con los indígenas Pemones nos indican lo acertado de la estrategia trazada.


Esta ruta es con el pueblo en la calle, de forma pacífica y democrática,  a pesar de conocer los antecedentes del gobierno cubano,  y la doble moral de quienes están asesinando al país. En última instancia y por extrema necesidad, esa ayudita que pudiera pedir Guaidó en el futuro; en el caso de que Maduro insista en masacrar a quienes desde las calles exigen su salida de Miraflores, solo debe ser solicitada para que el concierto de las naciones del mundo, lo  obliguen  a tener que marcharse en paz,  y así evitarle a los venezolanos una tragedia peor de la que ya vivimos fuera y dentro de nuestra patria.

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