Columna
de Rafael Rodríguez Olmos
¿Caminamos hacia la anomía?
Me parece que comienza a ser un lugar común el tema de la descomposición social, en el sentido de
que la sociedad ya no tiene parámetros para contenerse. Es sin duda un fenómeno
mundial. El ser humano, cada vez menos humano, es capaz de hacer cosas que años
atrás eran consideradas por la ciencia como conductas patológicas, fuera de
todo sentido común. Por ello se oye comentar casi con naturalidad que unos
presos le arrancaron la cabeza a otro para jugar futbol, o que un sádico fue
picado en tajos por los propios presos. Para la sociedad resulta “normal” que
esas cosas ocurran. Lo curioso es que las nuevas generaciones ven esos hechos
como elementos cotidianos propios de la convulsión social, aunque sin razones
para mayor asombro, ni para mayores aspavientos.
Llevo tiempo diciendo que la inmoralidad ya no existe,
porque sencillamente se perdió la noción del concepto de moral. Es decir, en mi
generación había una moral, un muro de contención que te impedía hacer cosas
que fueran a ser censuradas. Quién no tuvo sexo en un carro, aunque había
incluso códigos penales que sancionaban esa conducta. Las personas tenían
parámetros de comportamiento y se abstenían de hacer muchas cosas porque, o
reñían con la moral social, o el individuo se autocontrolaba. Había cosas que
no hacía porque sencillamente le producían escozor, no sentía que era humano
hacerlo.
Existían además las instituciones de la sociedad que
también servían como muro de contención, aunque fuera un acto de hipocresía.
Hoy la sociedad no tiene prurito de ningún tipo. No se asombra ante nada y no
tiene problemas para hacer cualquier cosa. Y ya no está la familia, la iglesia
o algún estamento del Estado, que puedan servir de contrapeso.
Todo eso, trasladado a los actores de la política, nos da
una idea de qué tipo de dirigentes nos conducen y si en verdad a alguien le
importa cuáles son sus condiciones de idoneidad, probidad, decencia y valores
humanos, para hablar de los atributos morales de cualquier persona, y más de
cualquier dirigente.
Dos hechos recientes en el país me obligan a esta
reflexión. Uno, el comportamiento monstruoso de unos tipos cuando asesinan a
una mujer por un puñado de dólares; y dos, ocho policías de Aragua, que fríamente
planifican el asesinato de cuatro personas.
En el caso de la mujer asesinada es como para que nadie
salga del shock. La pobre ser de 53 años se pone de acuerdo con un tipo para
negociar vía rapado cinco mil dólares y éste le tumba los reales. Ella lo comienza
a rayar por las redes sociales y él decide pagar para matarla. Para ello
contrata a dos personas más, citan a la mujer, la noquean con electricidad, la
violan, la matan y la descuartizan. Hechos como este ya habían ocurrido en el
país, solo que, este tiene implicaciones políticas. Dos de los asesinos
presentan sus currículos políticos como militantes de Primero Justicia y
Voluntad Popular, entrenados militarmente por el general Antonio Rivero, ex
jefe de Protección Civil, uno de primer anillo de María Corina Machado, ambos
panas de Leopoldo López, Henrique Capriles, Carlos Ocariz y Antonio Ledezma.
También en sus currículos se lee como huelguistas de la Plaza Altamira,
protestas frente a las Naciones Unidas, organizadores de huelgas de hambre y hasta
coordinador de Derechos Humanos de Voluntad Popular.
Son sin duda políticos, de las nuevas generaciones de
venezolanos que no leen y no estudian y cuyos héroes son los personajes de las
comiquitas japonesas o de los juegos de Play Station. Tienen un trayecto
recorrido en lo que ellos llaman la militancia y no eran precisamente del
montón que suele terroristear en la oposición, sino cercanos a los líderes de
la oposición.
Yo siempre me hago esta pregunta ¿qué haría una persona de
esas con un cargo en el gobierno? ¿Qué cosas sería capaz de hacer con la
impunidad que genera el poder? Alguien puede imaginarse a tipos como estos
dirigiendo el país, al frente de un organismo del Estado, o de viceministros de
algo. Porque la inhumanidad, el morbo, el sadismo, la saña con la que hicieron
semejante barbarie, lo único que indica es que no solo no saben lo que es un
país, sino que –aparte de ser monstruos-
tampoco les interesa si a la sociedad es posible salvarla o no.
El otro hecho es el cometido por los policías de Aragua. Y
nadie se crea que es la primera vez, y nadie se crea que es en Aragua nada más.
Ocurre en todas las policías del país, porque la delgada línea que los separaba
de la delincuencia, hace tiempo se rompió. Si un policía tiene que buscar todos
los días cinco mil para darle a su superior, más lo que consigue para él, eso
no lleva a otro camino sino a la delincuencia; y más aun, a la alianza con el
delito. Por eso la frialdad y la desfachatez de agarrar entre dos policías a
una persona (malandro o no) y que un tercero le dispare con tanto cinismo. Son
los mismos policías que besan a los hijos y hacen parrillas con la familia y
los amigos. Muchísimas veces denunciamos hechos como esos en la Cuarta
República. Creo que el pobre Chávez murió creyendo que eso ya no ocurría y
resulta que esa Universidad de la Seguridad, es la peor escuela para la
formación del delito. Están completamente descompuestos los cuerpos policiales
y el Estado lo sabe. Recuerden que en la primera redada de Bernal contra el
CICPC había un hombre secuestrado en una delegación en Caracas. Y Bernal
terminó siendo vencido por esas mafias policiales. Con toda seguridad que si
investigan a esos policías de Aragua, son responsables de otros asesinatos.
Hace mucho tiempo que la policía se toma la justicia en sus
manos. Ya es común que un policía le martille un dinero o le siembra un paquete
de marihuana o cocaína. O que agarren a un chamo y lo lleven a un cajero para
saquearlo. Eso es común en los barrios. Eso lo sabe el Estado.
Y realmente debo volver al principio.
Ante la incapacidad de los Estados por contener las
arremetidas violentas y sin sentido de la sociedad y la descomposición moral de
los entes encargados de regular a la sociedad, ¿caminamos hacia la anomía?
¿Será la humanidad de un futuro no muy lejano, grupos nómades peleando por su
subsistencia? ¿Eso será antes de que comiencen a fabricar las soylent green
para alimentarnos, porque no nos dio tiempo de construir el socialismo del
siglo XXI?
Caminito
de hormigas…
La
aparición de
una foto donde está María Corina junto a uno de los descuartizadores de la
pobre mujer, fue la última excusa de la MUD para execrarla de todo. Ya casi es
un muerto político… El caso de los descuartizadores no ha dejado reacción alguna del
liderazgo de la oposición. Están buscando ayuda con urgencia, pero cuesta
muchos dólares… Por cierto, Cocciola sigue en Miami por el caso del sobrino
detenido por federales con un lote de armas. Algunos sectores populares están
comenzando a recoger firmas para hacerle un revocatorio. Al parecer, altos
jefes del Psuv se oponen… La Fiscal General de Carabobo y dos
jueces de Puerto Cabello, están detenidos por hechos de corrupción. Se
encuentran en el Sebin de Naguanagua… Increíble. Un estudio asegura que el
80% de los estudiantes de la Universidad de Carabobo no conoce el problema del
Esequibo… Hace 30 años vi la película “La Historia sin fin”. Es una película
magistral. Si la pueden ver, no se la pierdan…

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