Columna
de Rafael Rodríguez Olmos
Una imperiosa necesidad
¿Cuántos
votaron en realidad? Porque el problema no es que las mesas estaban arrebatadas
de gente, tal como lo indicaron los medios, sino si en realidad hubo la
participación que se estaba esperando. Mis fuentes me aseguran que aún a las 8
de la noche había gente votando, y que, hasta la hora en escribo este artículo,
probablemente la participación llegue al 40%. Sería todo un éxito, porque en
las internas pasadas, votó menos del 10% de la militancia, casi la misma
votación que la oposición, con la diferencia que el Psuv tiene siete millones
de militantes, o si quiere diga que de electores. Si esa es la votación, habría
que analizar con detenimiento y muchas variables, pero quizás la más
importantes es que la gente está buscando liderazgo naturales y encontró esta
oportunidad. Y allí se cuela cualquier especie, como ese candidato al mejor
estilo adeco que asegura ser chavista.
El
viernes a las seis de la tarde, presencié quizás el más inmoral de los actos
electorales por allá en Lomas de Funval, al lado del famoso “Que pollo”. Y digo
el más, porque fue organizado por un candidato revolucionario por ese circuito,
cuya propaganda fue hecha por Pdval y la logística obviamente la puso algún
organismo del Estado. Las tarimas fueron colocadas en una licorería y era cerveza
lo único que se repartía, salvo algún camarada con su güisqui encaletaito y el
billete para pagarlo. Al ritmo de vallenato, el nivel de la cerveza subía,
hasta que una “camarada” llegó a tales niveles de pea que bailando enseñaba
hasta las trompas de Falopio, por no decir la totona porque es grosería.
Informo que justo en frente de esa licorería hay una escuela. El encuentro,
acto, fiesta, quién sabe cómo llamarlo, era una discusión etílica entre sí
Maduro era bueno y debía mantenerse en el gobierno, o había que darle chance a
otro. “Tú sabes que yo te quiero porque eres mi compadre desde hace mucho, pero
de pana reconoce que este gobierno lo está haciendo mal y tenemos que cambiar”.
Le increpaba uno a otro en medio de un escándalo donde era casi imposible saber
si se estaba conversando con alguna seriedad. “Mire mi hermano –respondía el
otro- usted está pelando bola, porque lo que pasa es que con su sabotaje
económico creen que nos van a ganar”, fue la respuesta del otro, ambos panas,
compadres y cada una con una “negra” muy fría en la mano. Claro, son compadres
y las diferencias políticas no evitan que las cervezas las compartan, más si
son gratis. Yo miraba de un lado a otro, esperando encontrar a alguien sensato
que le diera asco lo que estaba viendo. Al fin me encontré con un camarada de
los del 2000, cuando las grandes concentraciones y las soñadoras y matadoras
reuniones, ahora ayudante de ese candidato, con un paquete de volantes cargado
de frases y slogans vacíos, ahítos de mensaje e inteligencia. “Hermano, esta
vaina es adequismo puro -le dije- dónde está el mensaje revolucionario, las
canciones de Alí Primera, Dame Pa´matala, la Chiche. Cómo puede ser posible que
en esta mierda se escuche vallenato, y dónde quedó nuestra música venezolana. Cómo
puede ser posible esto. Esto es el adequismo reviviendo. Dónde está el mensaje.
Dónde está Chávez por aquí. Dónde está el Plan de la Patria. Así están buscando
los votos”. Él conducía una de las ventipico camionetotas que estaban allí
estacionadas, obstruyendo el tráfico porque tienen derecho, son el poder, con
sus franelas rojas y sus gorras gobierneras. Allí estaban los NPR con las
cornetotas en la plataforma, nuevecitos, aún con la colcomanía “Gran Misión…”
no sé qué vaina. “Usted sabe camarada
que llegamos a un nivel donde cuidamos el carguito. Yo estoy de acuerdo con un
usted y lo dije en una reunión donde me mandaron a callar. Tengo tres chamos y
tengo que vivir. Ahorita quisiera estar en mi casa, esa es la verdad. Estoy
cansado y arrecho, pero no puedo darme el lujo de quedarme sin esta chamba”.
Y qué
puede uno decir ante tanta honestidad y ante una realidad que golpea tan duro.
A cuál mística revolucionaria se puede apelar cuando se tiene tres bocas que
alimentar y se sabe que la corrupción arropa cualquier estamento de la
sociedad. Cómo puede uno juzgarlo cuando él sabe que su jefe, el candidato,
chanchulló todo para ser candidato y además pagó todo con los bienes del
Estado. Tendríamos que preguntarnos incluso si la moral tiene tamaño.
A las
nueve de la noche terminó la orgía etílica. Recogieron sus peroles y se fueron
en sus camionetotas y con sus NPR haciendo escándalo. Dejaron la calle llena de
basura, con un montón de panfletos regados, sin un mensaje revolucionario, con
los vecinos más arrechos que plancha de chino, maldiciendo al proceso y a
Nicolás, como si fuera el culpable del montón de escuálidos que están en
nuestro proceso.
Visto
desde el punto de vista de la maquinaria, pues fue un éxito, porque votaron los
que se sabía que iban a votar, todo el aparataje del partido. Pero visto en la
óptica del chavismo, pues no hay triunfo que celebrar. Quién ganó, la inflación
de tres dígitos que tiene apabullados a los venezolanos, un flagelo para el que
el gobierno no ha dicho cómo lo va a resolver.
La participación de la gente evidencia no solo el voto de confianza,
sino aferrarse a algo mucho mejor que la nada. Allí está Rondón, diciendo “les
estamos dando la oportunidad, no la vuelvan a desperdiciar. Resuelvan de una
vez”.
La
crisis es económica y la moral es revolucionaria. Si están suponiendo que esos
resultados son los adecuados para las elecciones del 6D es uno de los peores
errores, porque ni que obliguen a los pobres empleados públicos a votar, van a
lograr suficientes votos para ganar el Parlamento. Y el Parlamento lo
necesitamos porque sí, como una condición fundamental para mantener vivo este
proceso. Y además, queremos creer que insistimos en construir el socialismo del
siglo XXI. Ni siquiera es por un problema político -que lo es- sino de supervivencia de la
humanidad.
No
creer en un mundo nuevo, no creer en la necesidad de un hombre con justicia, no
creer en el vuelo del ave, es no creer en la vida. Y no creer en la vida, es
creer en la imposibilidad de luchar.
Ojalá
y podamos avanzar. Es una imperiosa necesidad.
Caminito de
hormigas…
Los
resultados en las internas del Psuv, ponen en 3 y 2
a la oposición. Ya saben que la pelea va a ser muy dura porque casi toda esa
votación se traslada la contienda del 6D. Cómo van a detener esa
avalancha… Ahora resultó ser María
Corina la mayor dificultad de la oposición. No saben qué hacer con ella y su
soberbia. Algunos han propuesto negociar con el gobierno para sacarla del
país… La oposición en Carabobo
ha hecho varios intentos de reuniones, pero todas infructuosas. Algunos
critican a Scarano quien está manejando el problema con su grupito y no con el
conglomerado… Creo que ya recomendé la
película “El Huevo de la serpiente”. Vuelvo a hacerlo. Es una maravilla.
Ambientada en el Berlín de los 20. Es de 1977 con una de las mejores actrices
de todos los tiempos, la sueca Liv Ullman.

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