COLUMNA DE ANTONIO ECARRI BOLÍVAR.
Maduro en el umbral de
su Roca Tarpeya
En la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), como en toda gestión humana se
han cometido errores, qué duda cabe, pero frente al gobierno en esta
oportunidad del manido “diálogo” se ha comportado de manera impecable, pues sin
caer en la trampa “caza-bobos” que le fue tendida, por algunos mal
intencionados del régimen, no sólo no cayó en ella sino, lo más importante,
puso al descubierto la intriga palaciega que quiso sabotearla. Intriga ésta
sutilmente elaborada, aunque mal ejecutada, por grupos organizados que adversan
al Presidente. ¿Maduro tomó nota de ello?, no lo sabemos ni nos
importa…allá él y los suyos, si se dejan defenestrar por quienes conspiran en
las sombras.
La conspiración saboteadora interna, entonces, no parece que nos incumba a
los opositores, pero a lo que me refiero en el título es a la maravillosa
oportunidad que se le presentó al Presidente para dialogar civilizadamente con
la alternativa democrática, permitiendo así bajar la crispación que lo tiene al
borde del abismo y… ¡la despreció! Al perder esta oportunidad, a Maduro le
puede ocurrir como a la bella Tarpeya, personaje principal de la famosa
leyenda, quien traicionó a los suyos por ambición y terminó arrojada, desde lo
alto de la famosa roca romana, por quienes creyó servir mansa e
ingenuamente.
La comunidad internacional jugó un papel clave en la “torcida de brazo” que
le significó a la MUD tener que sentarse a dialogar con un gobierno que acababa
de dejar, con sus torpes ejecutorias, la triste y dolorosa tragedia de más de
40 jóvenes venezolanos muertos, centenares de estudiantes presos, dos Alcaldes
destituidos y procesados, uno de los jefes políticos de la MUD también tras las
rejas, como Leopoldo López; el despojo arbitrario de su Curul en la Asamblea
Nacional a María Corina Machado y pare usted de contar agravios y
desencuentros.
Sin embargo, a pesar de ello y gracias a la mencionada presión
internacional (desde Unasur al Papa Francisco, pasando por la Comunidad europea
y el Departamento de Estado) y el convencimiento, de la MUD, que el camino debe
ser el diálogo y no la confrontación caníbal, fue al encuentro, se sentaron sus
más connotados representantes en el mismísimo Palacio de Miraflores y hete aquí
cómo, al conocer las peticiones elementales de la oposición, no sólo hicieron
mutis frente a los justos planteamientos, sino comenzaron una escalada de
mentiras que hicieron volar por los aires las posibilidades de una salida,
pacífica y democrática, a la espantosa crisis que sufrimos todos por culpa de
ellos.
La cosa comenzó con la diatriba de Diosdado, el mismísimo día del
encuentro, cuando quiso inútilmente sabotear la intervención de Henry Ramos en
Miraflores y, obviamente, le salió el tiro por la culata con la “sentada” con
que lo atajó el veterano parlamentario y mejor polemista; luego
Jorge Rodríguez, el inefable Alcalde de Caracas, salió con la boutade, según la
cual la oposición no había planteado el tema de los presos políticos. Argumento
absurdo, habida cuenta que todos vimos y oímos la petición en cadena
nacional. Ahora, lo último, lo que colocó la guinda en el pastel, fueron las
torpísimas mentiras del mismísimo primer mandatario nacional, quien sin ruborizarse
dijo que el diálogo no funcionó dizque porque la oposición acudió a la cita
sólo a pedir cargos. Afortunadamente, en todas las conversaciones han estado
presentes los Cancilleres de UNASUR y el Nuncio Apostólico, ellos pueden dar fe
de la redomada mentira del Presidente.
En definitiva, a un gobierno como éste, cuya estabilidad pende de un hilo,
que está colocado en la orillita misma de su “roca Tarpeya” ahora sólo le
queda, si no rectifica… dar un paso al frente.
@EcarriB

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