REFLEXIONES
DESDE EL CAMORUCO. Luego de cuatro largos meses, las distintas asociaciones de
profesores universitarios han ido desmontando poco a poco el paro
universitario, y aceptando realidades que perjudicaron a millones de
estudiantes quienes pagaron el costo de un paro considerado por muchos,
innecesario. Desde Carabobo el Profesor Pablo Aure siempre insistió en que la
lucha por las reivindicaciones universitarias tenía que darse de manera
contundente, pero con las aulas abiertas. Su voz no fue oída; y creo que incluso, no fue analizada en su
real contexto. Aure defendía a los estudiantes que sufrirían las consecuencias
de esta acción, pero sin jamás pretender dar marcha atrás en las solicitudes
planteadas al gobierno nacional; sin embargo, su posición fue interpretada más
con un sesgo político y personal, que como lo que efectivamente era; el clamor
de estudiantes y sus familias que padecerán el retraso en sus carreras. Todo
parece indicar que los muchachos volverán a sus aulas para seguir formándose
para en un futuro no muy lejano, dar la cara por nuestro país. “Que vivan los
estudiantes porque son la levadura, del pan que saldrá del horno con toda su
sabrosura, para la boca del pobre que come con amargura. Caramba que mala cosa,
viva la Literatura”.
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