COLUMNA DE ANTONIO ECARRI BOLÍVAR.
AD a sus 72 años: contra toda hegemonía
Antonio Ecarri Bolívar
Para
cualquier organización social, política o cultural, mantener su vigencia
durante 72 años es un gran logro, pero en el caso de AD lo trascendente es que
su actual dirección política está consciente de la necesidad de su renovación
constante y, por ello, hoy constituye un nuevo reto la incorporación masiva de
jóvenes a su seno, que coadyuve a renovar sus tesis y sus programas, de cara a
esta nueva centuria recién iniciada. Ese es el propósito fundamental de la
Comisión a la que pertenezco, coordinada por nuestra Presidenta Isabel Carmona
e integrada además, entre otros compañeros, por Demetrio Boersner,
Octavio Lepage, Carlos Canache Mata, Marco Tulio Bruni Celli, Gumersindo
Rodríguez, Américo Martín, Héctor Pérez Marcano, Eduardo Mayobre, Angel Lugo,
Pedro Benítez y Carolina Abrusci, representantes de las diversas generaciones
que convivimos en nuestra organización. Convivimos sin antagonismos, dicho sea
de paso, porque no compartimos la reaccionaria tesis de la brecha generacional
y creemos que todos somos útiles, sin diferencias absurdas de edades.
Allí estamos
discutiendo temas que no existían para el momento de nuestra última tesis
debatida hace casi cincuenta años, a saber: ecología,
globalización, diversidad e igualdad de género, nuevas tecnologías
de la información, la insurgencia de sectores emergentes en la clase media,
como los emprendedores que trabajan de día y estudian de noche, pero se
mantienen en el sector informal urbano sin protección alguna del Estado. Ah,
pero por supuesto, también trabajamos temas de la coyuntura: como la hegemonía
que ha tratado de imponer este régimen durante más de 14 años, sin lograrlo, y
cierta oposición, que pareciera aspirar lo mismo en la acera antagónicamente
opuesta, representantes de una derecha que pareciera “borbónica” (por aquello
de que ni olvida ni aprende).
AD se
diferencia, nítidamente, de los conservadores y liberales, porque mientras
nuestro partido otorga la misma importancia a la libertad, a la igualdad y a la
solidaridad con justicia social, como principios interdependientes, los
conservadores y liberales ponen de relieve la libertad individual a costa de la
igualdad y la solidaridad; y, a veces, parecen querer introducir de
contrabando, a través de alianzas coyunturales con nosotros, ese pensamiento
atrasado y demodé. Es bueno que sepan que estamos en estado de alerta
permanente, para no dejar pasar esas ideas contrarias a las grandes mayorías,
quienes no forman parte de élites de poderes fácticos enemigos de los sectores
populares.
AD también se
diferencia de las posturas comunistas y totalitarias, porque éstos pretenden
lograr la igualdad y la solidaridad sacrificando la libertad que tiene todo
individuo para emprender el proyecto económico o vital de su elección. AD no
comparte el criterio utópico de la instauración de una sociedad rígida,
inmutable, condicionada al criterio de gobiernos autocráticos, no susceptible
de reformarse o de evolucionar, porque nuestro partido concibe la
autodeterminación democrática como un espacio para la creatividad, para que
cada generación pueda establecer sus propias metas como pueblo.
El proyecto
político de AD ha sido desde su fundación lograr para Venezuela la
modernización económica, el reformismo social y la participación política;
ahora, de cara al siglo XXI, ratificamos esos principios y al adecuarlos a los
nuevos tiempos, creemos necesario modernizar la economía, rectificando las
distorsiones del mercado, impulsando la libre empresa e incentivando la
conformación de un estado de bienestar que provea de justicia social a nuestros
compatriotas desasistidos de posibilidades de superación. Las políticas
reformistas estarán adecuadas a los nuevos tiempos a través de un eficiente
sistema de seguridad social y para que, de esta manera, la participación
política logre sus objetivos al entregar al ciudadano instituciones que lo
acerquen al gobierno y le den voz y voto para controlarlas.
Debemos
constituir, de manera unitaria, una alternativa de poder con una agenda de
progreso y justicia social, con gente preparada para reconstruir la patria, sin
sectarismo ni pretensiones hegemónicas de ningún tipo y con la mirada puesta en
los ejemplos de sociedades exitosas. No es para pasarle factura a nadie en el
futuro, pero si cumplimos con nuestro deber las generaciones por venir sabrán
reconocerlo y ello bastará para darnos por satisfechos.
@EcarriB

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