martes, 27 de agosto de 2013

COLUMNA DE HECTOR AGÜERO

COLUMNA DE HECTOR AGÜERO


Llorantina por sus tercerizados
Héctor Agüero
El sector más enajenado de la oposición sigue viviendo en otro planeta. Ahora resulta que se les ocurre elevar a la categoría de héroes a los cuadros políticos disfrazados de periodistas que militaban en el partido Globovisión por la sencilla razón que los nuevos patronos de este grupo comunicacional los cesanteó.
Nunca van a entender que para el combo Zuloaga, Mezerhane y  la Patilla Ravell, asumir como opositor un medio televisivo como Globovisión era simple y llanamente un negocio rentable. No exagero. Después que Ravell salió de Globovisión con el rabo entre las piernas vinieron los episodios de Mezharane quien intentó estafar a los clientes del Federal al tiempo que el Zuloaga hacía su agosto acaparando y especulando con la venta de vehículos,  a los mentados personajes no les quedó otra opción que salir en carrera para el estado de La Florida y por supuesto lo que era de esperar no podían seguir controlando, in situ, ese partido televisivo que se llama Globovisión. Y ahí empezó el desmadre.
Demás está decir que estando tan lejos no podían seguir cobrando personalmente el acostumbrado peaje a los micropartidos de la oposición, grupos capitalistas, ONG´S, embajada norteña, UE y todos los disociados que durante catorce años se dedicaron al jugoso y mercenario oficio de intentar tumbar a Chávez.
Empezaron a recibir los saldos rojos de la contabilidad, entre otras razones porque no  tenían a nadie de confianza adentro de Globovisión que les cuidara los churupos, también por aquello de que el ojo del amo es el que engorda al caballo y entonces decidieron poner en venta al partido televisivo. Y así fue. Y como el que compra un negocio no tiene que pedirle permiso a nadie para modificar el sistema organizativo y mover el personal que encuentre no entendemos la llorona comunicacional de una parte de la oposición.
 Globovisión es una empresa capitalista dedicada a vender las andanzas de la oposición. Que los nuevos dueños decidan que la línea a seguir sea menos golpista, menos desestabilizadora, más democrática es asunto de ellos. La Constitución Bolivariana les consagra el derecho a expresarse pero les recuerda que el Estado es el dueño del espectro radioeléctrico y que existe la Ley Orgánica de Telecomunicaciones de 2002 que fija los deberes y obligaciones a todos aquellos que poseen una concesión temporal para radio, televisión y afines. Más claro no canta un gallo.
 Ser opositor a Chávez y a su obra revolucionaria ha sido y es un negocio redondo para los gacetilleros de oficio. Hagan un inventario y miren las estadísticas de tirajes en el medio  impreso, de audiencias y rating en los medios audiovisuales, visiten las librerías, foros, congresos seminarios, compren videos con personajes tipo Vargas Llosa o Castañeda y podrán constatar el emplazamiento preferencial para las diversas publicaciones, revistas, libros, documentales, entrevistas, reportajes que  agreden a Chávez y a la revolución. Es la mejor prueba  que el fenómeno Chávez ha sido un negocio masivo y rentable para la derecha local y extranjera.
Otro cantar son los periodistas y comunicadores sociales  entregados a la derecha que en estos catorce años tiraron al cesto de la basura las normas éticas del Colegio Nacional de Periodismo, que se plegaron de manera incondicional a todas las trapacerías de los opositores extremistas, que inventaron los llamados pistoleros de Puente Llaguno, que enlodaron al hijo muerto de Alí Rodríguez, que difamaron al Comandante Infinito, a sus seres queridos, que azuzaron el odio, estimularon el racismo y ejercieron el desprecio hacia los humildes. A ellos la historia los juzgará. El Pueblo ya los juzgó.
Nuestra Consigna es y será ¡Unidad, Lucha, Batalla y Victoria!


Héctor Agüero

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