Columna
de Luis Tomás Izaguirre
Chavismo
y Maduro
El
mantenimiento de la imagen del difunto Presidente Chávez, les ha costado a los
venezolanos penurias inimaginables en la historia de Venezuela.
Mantener la imagen, de un hombre que realmente
fue responsable de los desafueros, desaciertos y desencuentros morales y
sociales que sufrimos los venezolanos, se ha hecho también por parte de un
sector Oficialista al desmeritar la
imagen de su sucesor hereditario, Nicolás Maduro, quien aparte de su total desgobierno
cuenta con la guerra política en su contra por parte de los ideólogos del
chavismo, a quienes poco les ha
importado el presente y futuro de los venezolanos, lo cual impide aún más el
desarrollo social y económico que nos merecemos.
Las confrontaciones crematísticas entre los
sectores del chavismo y su heredero político, aparte de lesionar los intereses
del pueblo venezolano, une sectores como el de Maduro y Cabello, que están
obligados a sobrevivir dentro de la marea de contradicciones del Oficialismo.
El Presidente Maduro en la lucha dentro de su
sector ha cometido el error de imitar al difunto Presidente, y ninguna
imitación es buena ni de él ni de nadie. Lo que nos ha traído beneficio a la
Oposición al quedar desenmascarado ante el país como consecuencia de su
desgobierno, producto de él y el asesoramiento que ingenuamente acepta de sus
adversarios (chavistas) internos.
La Oposición ganará las elecciones sucesivas,
independientemente del costo de mantenimiento de la imagen del difunto Presidente.
La mayoría de los choros, ladrones y malvivientes se formaron en esta
revolución donde la impunidad es la regla, y no la excepción. Los venezolanos
tenemos que retomar la moralidad como principio de vida.
Por una
Venezuela libre y de los venezolanos, manos a la obra.

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