Columna de Antonio
Ecarri Bolívar
Matar al bachaquero
“Matar al
mensajero” ha sido la bárbara e inveterada costumbre de todo régimen
desesperado. Consiste en culpar a quien trae malas noticias, en vez de señalar
y perseguir al autor de las mismas. Es el típico “chivo expiatorio” bíblico,
animalito que era sacrificado en Israel, “el día de la expiación”, para que
pagara las culpas de los pecados humanos. Este gobierno, buscando “matar al
mensajero”, encontró como “chivos expiatorios” a los “bachaqueros”, a quienes
quieren sacrificar en el altar de su desastrosa política económica.
Nadie en su
sano juicio puede estar de acuerdo con el “bachaquerismo”, nueva endemia que
afecta al cuerpo social y que no es la causa, sino la consecuencia de la
torpísima política económica de un régimen que luce agotado y en proceso de
extinción. Ahora bien, de allí a creer que a quien hace colas, de horas y días
con niños en los brazos, deba ser perseguido, estigmatizado y sacado de esas
colas a patadas, es poco menos que una imbecilidad y forma parte de una
mentalidad retrógrada, solo comparable con actitudes nazi-fascistas, como
aquella oprobiosa de colocar el “Magen David” en la solapa de los judíos para
estigmatizarlos.
Tuve que
leer más de una vez dos noticias que me dejaron estupefacto, porque no las
podía creer: en la primera de ellas, se daba cuenta que el Alcalde “socialista”
de Puerto Cabello iba a las colas con su policía a sacar, al azar, a los
calificados por él, sin fórmula de juicio, como “bachaqueros” vistiéndolos
contra su voluntad con un mono color naranja y un letrero a la espalda
que estigmatiza, como “Infractor”, a quien lo usa. La otra noticia, que tampoco
podía creer, fue aquella terrible, por igualmente fascista exhortación del
segundo hombre del régimen, haciendo un llamado al “pueblo” para que sacara de
las colas a esos “bachaqueros enemigos de la revolución”.
Afortunadamente,
ninguna de las dos ha tenido éxito: la locura del porteño contó con la
desaprobación del Defensor del Pueblo, además de la izquierda decente, que aún
queda en el oficialismo… que la hay; y la segunda, no fue obedecida gracias a
que el “pueblo” que se pretendía enfrentar, contra el mismo pueblo, eran los
antiguos chavistas quienes también están en las colas porque no tienen los
alimentos, ni las medicinas, que este gobierno, no el “bachaquero”, desapareció
de los anaqueles de mercados y farmacias.
El flamante
Ministro de Alimentación anunció, en octubre del 2014, que se había publicado
en Gaceta el Decreto 1348 que pondría fin al “bachaqueo”, habida cuenta que
sancionaba a los buhoneros que vendieran productos básicos con decomiso de la
mercancía, venta inmediata a precios justos y hasta ¡privación de libertad! ¿Y
qué ocurrió? ¡Nada! Porque el problema es generado por el gobierno y no por los
buhoneros. Vea usted que el mes pasado, otra vez el inefable Ministro Osorio,
insistiendo en los mismos elementales como obvios errores, anunció que el
gobierno realiza “ciclos logísticos, convenios internacionales, compra y
obtención de productos importados”, pero ni una sola mención a la necesidad de
producir alimentos y medicinas en Venezuela, que es la única vía para derrotar
el “bachaquerismo”.
Ahora,
formulemos las dos preguntas de las sesenta y cuatro mil lochas: 1. ¿Por qué si
decretan sanciones no resuelven el problema; y 2. Por qué imitando la conducta
nazi de humillar al pueblo tampoco da resultados? Respuesta de Perogrullo:
porque esos conspicuos líderes del gobierno no van a la raíz del asunto, a la
única salida: acabar con las mafias, que trafican dólares para la importación,
estimulando la producción en Venezuela. Ah, pero como ellos no trabajan en el
campo, sino en el Cecoex…, ergo: nada pueden hacer contra ellos mismos, por lo
que les queda es “matar al bachaquero”. Qué pena con los comunistas, pero…
¿dónde andarán?
@EcarriB

No hay comentarios:
Publicar un comentario