Columna de Antonio Ecarri
Bolívar
El “Negro Antonio” bachaquero y paramilitar
Este gobierno ha sufrido derrotas continuas por parte
del hampa y la razón es porque nunca han asumido una verdadera política de
Estado, holística, que enfrente ese mal que tiene una multiplicidad de causas,
entre otras, la ausencia de educación que ha sido el peor daño que este régimen
ha infringido a toda la sociedad. Esa errática política o antipolítica contra
el hampa, más represiva que preventiva, arrojó el año pasado la macabra cifra
de más de veinticinco mil muertos. Desde 1999, 12 ministros de Interior y
Justicia, han lanzado 24 programas (ahora 25 con la ya tristemente
célebre OLP) y las cifras de estos 16 años son escalofriantes: 227.000
venezolanos asesinados.
Fracasados como han sido esos planes, ahora el
gobierno achaca todos los males de la delincuencia a dos factores que la
afiebrada mente de su “Sala Situacional de propaganda”, nos quiere hacer creer:
los “bachaqueros y el “paramilitarismo”. Esta actitud de achacarle a algún
“chivo expiatorio” el auge de la delincuencia, debemos reconocerlo, es de vieja
data. Es un antiguo ardid policial que ya no engaña sino a los incautos más
redomados.
Los que tenemos algunas décadas en el mundo de los
vivos recordamos, vivamente, el caso de “El negro Antonio”, quien se hizo
famoso porque huyendo de un homicidio que no cometió fue sin embargo
estigmatizado por las policías de la época. “El negro” era empleado de la finca
de un importante hacendado valenciano y su muerte se la atribuyeron
injustamente a él, cuando el verdadero asesino fue un hijastro del dueño de la
finca. Lo cierto es que comenzó una cacería policial contra el “Negro Antonio”,
pero como éste era protegido por los campesinos de la zona, quienes conocían la
injusticia que se cometía, no lo podían capturar.
Allí se inició la manipulación policial de atribuirle
todos los asesinatos, no resueltos o “encangrejados”, al “Negro Antonio”. Las
autoridades, en su desespero, sacaron un panfleto que rezaba: Miguel Ángel
Barrios, conocido como “Negro Antonio”, buscado vivo o muerto”. Lo cierto
fue que al morir “Negro Antonio” ya no pudo la policía de entonces,
obviamente, seguir achacándole los crímenes no resueltos.
Este gobierno descubrió su “Negro Antonio”
(multiplicado por miles) en los “bachaqueros” y en los “paramilitares”. A los
primeros les achacan todos los males del desabastecimiento y los estigmatizan
por no tener quien los defienda (eterna historia de los pobres de la Tierra);
en vez de combatir las mafias de “boliburgueses”, quienes descubrieron el
negocio más pingüe del mundo: comprar en el exterior con dólares preferenciales
y vender aquí a precio de dólar libre. Si sobra alguito, adicionalmente, venden
esos dólares en el mercado negro.
Con los “paramilitares” ocurre otro tanto, ahora
resulta que todos los malandros, que aparecen complicados en hechos de
sangre, son de esa condición y no hay una sola prueba que vincule a esos
asesinos con sus pares de Colombia quienes, mucho mejor dotados que los roba
gallina de aquí, son los que reciben ese apelativo. La derecha reaccionaria
colombiana creó el “paramilitarismo” como respuesta a la guerrilla de izquierda
y ambas, luego, se transformaron en brazos armados del narcotráfico.
Ese fenómeno es esencialmente colombiano y si se ha
trasladado, para este lado de la frontera, es por la parcialidad de este
gobierno con la guerrilla de “izquierda”; pero esos malvivientes, de uno u otro
signo, no pierden su tiempo de desalmados matando viejitas ni descuartizando
niñas pobres. Ellos se dedican es a delitos mayores. Así que cuídense
boliburgueses, pues sus ostentaciones dinerarias sí atraen, como la abeja al
panal, a los paramilitares de derecha…y a los de izquierda… también.
Hace años supimos de la muerte del “Negro Antonio” así
que, señores del gobierno, no pretendan resucitarlo, por el amor de Dios, con
braga anaranjada y Kalashnikov al hombro.
@EcarriB

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