La oscura derecha
Héctor
Agüero
Ahora que el
Estado venezolano logró la extradición del jefe paramilitar El Colombia,
principal acusado del asesinato del diputado Robert Serra ojalá aparezcan los autores intelectuales. Mientras en la derecha redoblan los planes siniestros
en contra de los principales dirigentes
chavistas. Lo anuncian dos ex presidentes colombiano y boliviano desde las
afueras de Ramo Verde, vociferando que Venezuela vive una dictadura. Curiosa
dictadura, como decía Galeano, donde el CNE coopera con la oposición para las
primarias, que admite el ingreso al país de estos manipuladores (Pastrana y
Quiroga), que tolera que se inmiscuyan en la vida interna de nuestro país y que
ninguna autoridad les moleste. ¿Adónde entonces queda lo de la dictadura? Ellos son títeres y asalariados de una
gigantesca maraña mediática que busca a confundir a la opinión internacional.
El
linchamiento moral y mediático de los compañeros Maduro y Cabello es la primera
fase de un plan que busca su descabezamiento y el consiguiente aniquilamiento
del proceso que inició el Comandante Chávez. Es el mismo golpe artero que
emplearon durante la década de los 50 del pasado siglo para sacar del poder al
presidente Arévalo de Guatemala: defenestración, escarnio, acoso y muerte en
extrañas circunstancias y el mismo
método lo emplearon contra el panameño Noriega en los años 90: prisión a
perpetuidad en diferentes cárceles, EEUU, Francia y Panamá y al igual que
Arévalo, humillación, escarnio y linchamiento moral.
Hoy la
madurez y capacidad organizativa del Pueblo es una realidad que la derecha no
puede ignorar. Saben que si encienden la chispa en la pradera el fuego no hará
distinciones y nos envolverá a todos. Digo esto porque de nuevo están tentados de recurrir al magnicidio y al asesinato,
como lo insinúa el troglodita Poleo en su pasquín semanal.
Si queremos
extraer lecciones del pasado reciente basta con mencionar las consecuencias que trajo el asesinato del candidato liberal colombiano,
Jorge Eliécer Gaitán en 1948. Aún hoy
toda Colombia padece de este crimen político llamado el Gaitanazo.
El triunfo
electoral asegura la continuidad del proceso.
Seguimos
adelante

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