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lunes, 27 de abril de 2015

El Valor de los Valores por: Gladys Valentiner

Valencia en letras

El Valor de los Valores
Gladys Valentiner

El ambiente socio-económico que se vive actualmente en esta patria se torna cada día más complejo y hostil. Los hechos que nos mueven y conmueven ya no son historias contadas por alguien en algún lugar, ni forman parte de un capítulo de una novela  policial o de terror, sino experiencias propias o de gente cercana a nosotros.
Somos muchos los que soñamos con  un país en el cual convivir sea  un proceso agradable, cultivando y fomentando amistades a través del compartir, encontrar cosas bonitas que nos unan, salir a disfrutar plenamente, sin pensar que seremos víctimas de un secuestro o atraco. Pareciera  que cada vez se nos hace  más difícil alcanzar ese sueño. Reconstruir el país sobre unas bases nuevas que reparen el daño que en todos los aspectos se le ha causado,  toma tiempo.
Lo que estamos viviendo los venezolanos debe llamarnos a una profunda reflexión, que nos lleve  a revisar lo que hasta ahora hemos hecho por nosotros, por nuestra sociedad y por nuestro país. El objetivo claro es concentrarnos en continuar aportando aquello que ha producido mejores resultados e incluso buscar nuevas opciones. Es igualmente importante que nuestros aportes se mantengan en el tiempo, o para usar un término más actualizado, que sean  sostenibles, especialmente porque hemos dicho que el proceso de reconstrucción del país durará largo tiempo. 
Luego de estas reflexiones, es forzoso concluir que la iniciativa más importante, más sostenible y de mayores efectos que se ha emprendido en los últimos años ha sido la de enaltecer los valores que nos hicieron un país próspero y que se han visto opacados en las últimas décadas. Debemos aclarar previamente dos cosas: Primero, que los valores se viven, no basta con pregonarlos; y segundo, que los valores no se pierden, sólo se transforman como consecuencia del cambio en nuestras conductas. Y como estas transformaciones para mejor o para peor, son parte inevitable de la evolución de nuestra sociedad y de sus valores, es aconsejable cada cierto tiempo detenernos a revisar el camino que han tomado y volver a lo esencial, es decir, recuperar el valor de los valores.
Como lo expresó con mucho acierto Fidel Cano Correa, director del diario El Espectador, en ocasión de celebrar los 122 años de ese medio, “Al fin de cuentas, dicha evolución no es transformación sino adaptación, y los valores son unos solos y permanecen en el tiempo por más que el desarrollo de las costumbres, la tecnología o las relaciones humanas vayan cambiando. Los valores son, si se quiere, la armadura de la sociedad, de las empresas, de las familias, del trabajo, del deporte, de la vida en convivencia, de un largo etcétera más”.
Cada uno de nosotros vive al mismo tiempo en un mundo interno, ese que pertenece exclusivamente a cada uno de nosotros, ese mundo que es nuestra esencia y que se ha forjado por generaciones a través de nuestra herencia biológica y cultural; y un mundo externo, ese de las experiencias, de las relaciones con nuestros semejantes y con la sociedad en general. Son nuestros valores lo que nos permite vivir en ambos mundos en armonía. Si nuestro mundo interno choca con nuestro mundo externo, vienen los sentimientos negativos como la frustración, depresión  o angustia. Si muchos de nosotros pasamos por lo mismo, no podemos postergar más la recuperación del verdadero valor de los valores. Debemos recordar de qué se tratan y cómo los vivimos. A través del ejemplo, de nuestros comportamientos, de nuestras actuaciones, debemos ayudar a otros a pasar por este mismo proceso. Nosotros estamos dispuestos. Y ustedes?

@gvalentiner


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