La
MUD nuestra de cada día
Por
Douglas Zabala
Ha venido insistiendo con cierto
tino el azuzador de los domingos que la MUD está trizada, y razones
no le faltan para seguir halando del rollo que no cesa en el mundillo de
las desavenencias, contradicciones y desatinos, de quienes desde los día cuando
llamaron a colmar nuestras arrecheras, y esto para no jurungar la llaga
de la abstención parlamentaria ni el paro petrolero, sólo han coincidido en
llevar a la masa opositora de derrota en derrota y de dimes y diretes, de
lo que pudo haber sido y no fue, en las aspiraciones zigzagueantes y díscolas
de sus dirigentes.
Que Lorent Saleh haya tenido el
arrojo de violentar su medida cautelar, para intentar desde Bogotá hacer
ruido con su operación libertad, y que Leopoldo juegue a la libre
para que sus huestes no paren ahora, no en atacar las medidas de Maduro,
sino cada una de las acciones políticas impulsadas por Capriles, en sus
intento por reorientar el camino sin salida, tomado en los días de la guarimba
y las guayas degolladoras, son el reflejo del hervidero donde se cuecen las
incoherencias del liderazgo opositor, donde por cierto ni Bandera Roja queda
excepto de la centrifuga divisionista.
Desde la renuncia de Aveledo, no
ha habido forma ni manera de parar la diatriba pública, en torno a las tácticas
y estrategias a desarrollar en la coyuntura actual. Hay quienes
insisten en los atajos inmediatistas como alternativas para salir del gobierno
¡ya! Y quienes andan sacando cuentas de las cuotas
parlamentarias que le corresponden en las inevitables elecciones del
2015, sin asumir en la práctica, en cualquiera de los bandos en pugna,
iniciativas y acciones en correspondencias con los enfoques propuestos,
para así confrontarla con la opinión de los ciudadanos.
Cuando el bloque opositor
le anunció al país la conformación definitiva de la MUD, nadie podía suponer
que se estaba estructurando una coalición monolítica, pero que Henry Ramos
Allup, le ande advirtiendo a los venezolanos que las agendas propias, de
dirigentes o de partidos, afectan gravemente y comprometen a la unidad, y que
de paso Tomas Guanipa recientemente señalara la necesidad de ponerle un cese a
las descalificaciones por todos los partidos políticos, son síntomas de
que algo huele mal y no en Dinamarca, sino allí mismito en el bunker otra
unitario.
Como corolario de lo que
acontece en el ensayo unitario y la vista del elector seguidor de esta opción y
de los defraudados seguidores del oficialismo, la imagen del broche de
oro, ha sido el espectáculo dado con la simple designación del nuevo Secretario
Ejecutivo. Información vía twitter del inefable José Ramón Medina,
anunciando como nuevo sucesor a Carlos Raúl Hernández, reunión de emergencia en
su Comité Directivo y aclaratoria respectiva de la ratificación del interino
Cristóbal Fernández Daló, son muestras muy graves de la
perdida al temor de hacer el bochorno.
Cuando Enrique
IV en la Francia de 1593 ante la negativa del Rey de España
Felipe II, la Liga Católica y el Papa, de
coronarlo por su condición protestante, este accedió a convertirse al
catolicismo para poder llegar al trono, anunciándoles que Paris bien valía una
misa. En los tiempos de auge y crisis de la revolución chavista, y
a pesar de las enormes posibilidades de victorias, con esta MUD nuestra
de cada día, empeñada en seguir cometiendo los mismos errores, no valdría la
pena ir ni a misa.

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