La cuestión es el Petróleo
Por José Ávila.
Muchos aún se preguntan porque tanto asedio contra Venezuela, si supuestamente éramos una nación apacible y sin aparentes conflictos, pues permítanme decirles que la cuestión es el Petróleo.
Pareciera un lugar común hablar de Petróleo, incluso al punto de que los simples lo despachan con aparente desdén, empero es el Petróleo, sus derivados y la lucha por su control la que tiene en este momento al mundo sumido en guerras de todo tipo y principalmente tiene a la plutocracia Norteamérica y Europea invadiendo países a través de ilegales guerras que, promueven desde dentro de esos países, sembrando falsos positivos, y en especial creando matrices de opinión que siembran dudas en el imaginario colectivo a través de redes sociales, medios impresos y digitales. Así como la manipulación de los sentimientos y afectos que los ciudadanos del mundo sienten por artistas que de una u otra forma influyen en la opinión de las personas.
Los ejemplos de Irak, Libia, Siria, Palestina (hay Gas en su mar territorial) la permanente amenaza a Irán y ahora Rusia así lo confirman.
Cualquier desprevenido, incauto o cómplice encubierto de esas potencias pudiera decir: ¿Qué tiene que ver Venezuela con todo eso?
Bueno el Comandante Hugo Chávez, anuncio y certifico al mundo, lo que la meritocracia Petrolera ya sabia y oculto durante años a todos los Venezolanos, somos la más grande reserva petrolera del mundo y en consecuencia, Hugo Chávez paso a nacionalizar este recurso para beneficio de todos los venezolanos. Desmontó Chávez la apertura petrolera, que había entregado bajo la falacia de las asociaciones "estratégicas" toda la faja petrolífera del Orinoco, que llegaron hasta el punto de calificarla de "faja bituminosa" para efectuar un triple robo, vendían crudo extra pesado a precio de carbón, sacrificaban el régimen tributario y renunciaban a los tribunales venezolanos como la instancia para dirimir cualquier conflicto que de esos ilegales acuerdos se derivaran.
Eso nos tiene en la mira imperial, hoy
mañana y siempre, esto no va acabar por lo menos en los próximos 300 años y
para ello debemos prepararnos en cualquier escenario.
Tener esa cantidad de Petróleo nos
asigna una inmensa responsabilidad ante los pueblos del mundo, porque además no
es un recurso renovable, amén de que el parque industrial y militar del planeta
se mueve con combustible fósil y hasta la fecha no se descubren nuevas fuentes
de energías sustentables. Más peligroso es estar a solo 5 días en barco
de la Nación más poderosa y guerrerista del planeta.
Los autores de esta estafa tienen
nombres y apellidos y andan por el mundo libres de culpas y ondeando la bandera
de la impunidad, incluso son flamantes asesores de potencias enemigas de
Venezuela, sin que hasta la fecha haya un juicio por esta felonía, tienen hasta
partidos políticos que algunos fundaron con fondos de PDVSA y otros disfrutan
de los negocios que lograron fundar, al mantener silencio ante este saqueo sin
precedentes. Aun se contabiliza el total de lo sustraído por esta vía y lo que
las transnacionales se llevaron por la vía de la evasión fiscal.
Esos bandidos de ayer, hoy se disfrazan de progresistas y salvadores de la patria. Desconocen abiertamente la decisión soberana del pueblo, las acciones libertarias de Hugo Chávez y la continuidad que el Presidente Maduro ha dado a estas soberanas e independientes políticas.
Venezuela desde antes de la aparición del Petróleo, supo a través de Simón Bolívar, advertir que todo recurso que estuviese en el subsuelo pertenecía a la Nación y es allí donde lanza su profético decreto del 24 de Octubre de 1829 en Quito. Paralelamente en EEUU, se consolidaba la visión de la propiedad privada sobre el Petróleo y con ello ya se enfrentaban dos modelos, el Bolivariano que le otorgaba el carácter público y propiedad de la República al Petróleo y el Norteamericano que le asignaba el carácter de propiedad privada y en consecuencia echaba la raíces para la conformación de grandes transnacionales que pasarían a dominar las actividades de exploración, producción, comercialización y acumulación de la riqueza que este recurso generaría y que iría a parar a manos de pocos y en detrimento de muchos.
Empezó así la captura de la renta petrolera y aparecieron en Venezuela empresas Norteamericanas con el apoyo principalmente de Juan Vicente Gómez, en detrimento de la Petrolia del Táchira que ya operaba modestamente un campo en la Hacienda la Alquitrana y hasta gasolina destilaba para el consumo de la zona andina. Esta empresa venezolana fue liquidada y entraron las transnacionales norteamericanas en el negocio petrolero de la mano de Gómez y su camarilla.
Hoy a más de 100 años los y las viudas de Gómez quieren seguir haciéndole el mandado a los Norteamericanos y pujan por el control político y económico de la renta petrolera, no para convertirla en salud, educación, alimentación, defensa, infraestructura, ahorro, trenes, deporte, en fin bienestar para el pueblo. Sino para quedarse con una parte del botín y revertir todo cuanto se ha logrado hacer en beneficio del pueblo venezolano.
La estrategia es desestabilizar al gobierno que preside Nicolás Maduro. A través de una guerra económica que esconde los alimentos, se roba las divisas, acaparan, inflan precios, exacerban la psiquis del venezolano, esconden las medicinas, siembran el terror mediático y generan la falsa idea de que todo está perdido.
Para ello cuentan con medios que amplifican su mentira y confunden a muchos, que ciertamente sufren los embates de esta guerra. Acusan al gobierno de la ineficiencia privada y sobre todo ocultan la inmensa corrupción de privados que han recibido todo tipo de incentivos para que produzcan, pero simplemente no lo hacen y su desvelo es como capturar y expatriar la renta petrolera.
El mar de fondo es y seguirá siendo como ponerle la mano a la renta petrolera. Para ello seguirán profundizando sus acciones de guerra y es allí donde debemos estudiar, comprender, entender e internalizar que tenemos el sagrado deber de defender esta tierra y estas conquistas a costa de lo que sea.

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