Columna de Pedro Pablo Fernández.
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Comunista no cede
el poder
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“La única manera de salir de este gobierno es por
la fuerza porque comunista no entrega el poder”. Esta afirmación demuestra
poco conocimiento de la historia. La Urss, madre del comunismo, cedió el
poder sin que nadie disparara un tiro. Lo mismo ocurrió en Alemania
Oriental, el muro de Berlín cayó a martillazo limpio frente a la mirada
indiferente de la KGB.
Daniel Ortega llegó al poder por una revolución
armada, inspirada en la cubana, y entregó el poder al perder las elecciones
en 1990. La oposición en Nicaragua buscó despolarizar al país y presentó la
candidatura de Violeta Chamorro, viuda de uno de los símbolos del
sandinismo y madre de dos militantes del Fsln, partido de Ortega. Gracias a
eso Ortega entregó el poder, se acabó la guerra civil en ese país y se
inició un proceso democrático.
Chile vivió 17 años una dictadura de derecha que
torturó, asesinó y violó los derechos humanos. Pinochet organizó unas
elecciones para legitimarse en la seguridad de que las iba a ganar gracias
a un enorme ventajismo. La oposición, con inteligencia, buscó un candidato
moderado, que no radicalizara con los militares y que construyera una
plataforma de consenso. Gracias a eso, los militares hicieron respetar el
resultado y hoy Chile disfruta de una democracia y una economía modelo en
América Latina.
El Salvador y Guatemala sufrieron espantosas
guerras civiles entre fuerzas que parecían irreconciliables hasta que
Napoleón Duarte y Vinicio Cerezo, a través de un diálogo inteligente,
construyeron espacios de encuentro y lograron los acuerdos de Esquípulas,
que pusieron fin a la guerra e hicieron posible la democracia que disfrutan
hoy en día.
En España una guerra civil acabó con la vida de un
millón de seres humanos y dejó al país destruido. A la muerte de Franco
surgió un líder excepcional que se empeñó en lo imposible: lograr que
enemigos a muerte firmaran los pactos de la Moncloa. A ningún ser humano le
debe España más que a Adolfo Suárez.
Los países que superaron confrontaciones políticas
entre grupos que parecían irreconciliables lo hicieron a partir de líderes
que construyeron espacios de encuentro en función de los altos intereses
del país. No existe un ejemplo donde los países hayan progresado a partir
de la imposición de un grupo sobre el otro.
Me resisto a pensar que en Venezuela hace falta un
millón de muertos para que lo podamos entender.
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Pedro Pablo Fernández
@pedropabloFR
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