SE OYE EL
ENSORDECEDOR RUIDO DEL SILENCIO.
Hace ya bastante tiempo, mi madre me decía:
“Hijo, no hay nada más peligroso que el ruido del silencio”. Por supuesto yo
siempre insistía en que me aclarara el asunto; y ella, bondadosamente intentaba
explicarme que cuando las personas demuestran una extrema paciencia soportando
estoicamente situaciones adversas, humillaciones o improperios, generalmente
cuando “explotan”, lo hacen con una fuerza tal, que se llevan por delante
cualquier obstáculo sin importar lo fuerte que este sea. En nuestro diario
recorrido por las calles benditas de Carabobo, estamos viendo a ciudadanos de
zonas populares con caras de angustia y desesperación, acompañadas de un
silencio sepulcral.

No hay comentarios:
Publicar un comentario