Columna
de Rafael Rodríguez Olmos
Fondas y
Fundacomunal conspiran contra Nicolás
La
complejidad de este proceso tiene quizás su mayor Talón de Aquiles en la
conciencia de sus conductores. Si no se tiene claro el proceso y hacia dónde
hay que encaminarlo, la construcción del socialismo se hará más tortuosa; y se
hace absolutamente imprescindible llegar al punto de no retorno en esta
revolución, garantía infinita de la construcción de una nueva Venezuela.
Muchas
veces escuché la frase “la práctica determina la conciencia”, y en parte
coincido con ello, pero la conciencia solo es posible desarrollarla producto de
una ardua formación en donde el estudio sea una condición sine qua non. Mao decía “quien no estudia, no habla”. Para el tío
Miguel, la conciencia era como el norte permanente. “Es la brújula sobrino –me
decía- de la que debe sostenerse todo militante, porque de lo contrario el
enemigo te atrapará con mucha facilidad. Y la conciencia tiene que ver con la
comprensión del proceso analizado de forma dialéctica. Pero además –decía-
también la conciencia es sentido común. Una visión estratégica de que no solo
debes empujar en una sola dirección, sino que ese empuje signifique
construcción”. Tal vez el tío nunca percibió lo difícil que era llegar hasta
allí.
Por
ello regreso al título de esta columna, porque recién el sábado pasado, el
camarada Presidente de la República, se lanza un extraordinario discurso sobre
la necesidad del desarrollo del poder popular en una masiva concentración en el
Poliedro de Caracas. Hizo alusión al Arañero de Sabaneta y su última frase que
fue precisamente “comuna o nada”. Y Maduro lo ha dicho en otras oportunidades y
en actos más recientes. Es decir, hay una imperiosa necesidad de que el poder
popular se asuma como un gran constructor y conductor de su propio proceso,
siempre atendiendo a la vieja máxima de Simón Rodríguez “o inventamos o
erramos”, por cierto frase no referida al tema ni de la educación ni de la
producción, sino de la esclavitud.
La
semana pasada, Valencia fue escenario de un nuevo enfrentamiento entre Poder
Constituido y el Poder Constituyente. Funcionarios del Fondas y de
Fundacomunal, se aparecen en la comuna El Panal 2021 y pretenden desalojar a
sus comuneros que son los trabajadores de esa empaquetadora. Por supuesto no
contaban con que esa comuna, ubicada en la gigantesca comunidad de Ricardo
Urriera de la parroquia Miguel Peña en el sur de Valencia, tenía un inmenso
apoyo popular. Simplemente porque fue el pueblo quien la construyó y de
inmediato reaccionó cuando burócratas del Estado se aparecen con la intención
de supuestamente aplicar normas y preceptos, que aunque pudieran formar parte
de una institución, no se corresponden con la dinámica del colectivo. El pueblo
terminó secuestrando de manera simbólica a estos funcionarios, hasta que una
asamblea realizada de inmediato los declaró personas no gratas. Yo tengo
relación directa con esa comuna, pero el hecho narrado puede ser visto en You
Tube y varios videos que se hicieron, que evidenciarán lo narrado.
Más
allá del impase, porque luego hemos descubierto que funcionarios de
Fundacomunal metieron sus manos, también importantes ladrones de Mercal que
negocian con los pranes de Tocuyito la comida que entrega el Estado,
funcionarios del Fondas y de otras instituciones del Estado, hay una
contradicción de fondo que no es otra que la lucha de clases, es decir, el
enfrentamiento entre el Poder Constituyente y el Poder Constituido.
Allí
juega un papel fundamental no solo el funcionariado del Estado, sino la
dirección política del proceso, es decir, quienes controlan a esos
funcionarios, es decir, el partido. ¿Cuándo el Estado le pretende pasar por
encima a las organizaciones populares? Cuando éstas evidencian que no solo
tienen capacidad de autonomía y de crecimiento propio, sino que no acatan
líneas de partido, generalmente incorrectas y viciadas. Es allí cuando se
produce el choque. Porque los consejos comunales y comunas que están viciadas y
corrompidas, generan una alianza con el Poder Constituido, para impedir que los
nuevos brotes, sanos y con futuro, emerjan de la tierra por sus propios pies.
Un ejemplo es el que acabamos de vivir en Valencia, que no es distinto en el
resto del país. La honestidad es un mal
ejemplo si quieres vivir con lujo.
Pero
además es no entender que el pueblo tiene su propia dinámica y que no puede ser
sometido a la burocracia del Estado. Esa dinámica, siempre será más rápida de
como caminan los incompetentes funcionarios. El problema está en que desde el
punto de vista político, esa dinámica es indetenible. El propio Chávez lo decía
“yo tengo un jefe y ese es el pueblo”. Cuando se asume una condición
paternalista –que en su esencia es una condición contrarrevolucionaria- no se
cree que en el pueblo, ni en sus poderes creadores, sino en sus potencialidades,
ni en su capacidad para resolver sus problemas. Y eso es ignorar que durante
400 años el pueblo ha resuelto sus problemas, que los gobiernos y sus
gobernantes han pasado pero él está allí, inventando todos los días para
sobrevivir.
El
Estado no es un padre, es un asistente, entrega herramientas para que ese
pueblo construya su propio poder. Es fundamental la asistencia, sobre todo la
económica y la técnica, pero no significa que cualquier “guelefrito” como decía
Aquiles Nazoa, puede venir a imponer condiciones por el simple hecho de ser
funcionario del Estado, que es sin duda, una actitud profundamente
contrarrevolucionaria.
El
otro punto, no menos importante, es la visión obtusa del complejo de
funcionario. Fue Chávez también quien dijo “toda la patria, una escuela”. Si es
así, no puede haber recinto del país que no sea utilizado para la formación. Y
debería ser una obligación que en cada recinto del Estado, luego de la jornada
laboral, se dedique al menos una hora a la formación, el estudio, el debate, la
proyección de una película, porque la formación ideológica es clave en este
proceso y más en esta coyuntura.
Los
funcionarios del Estado no pueden ser unos entorpecedores del desarrollo del
proceso, sino unos facilitadores en el objetivo de la construcción del poder
popular. Trabajo y formación, debería ser una consigna de esta revolución.
Producir y estudiar, producir y estudiar, única posibilidad de construir el
socialismo del siglo XXI que tanto soñó Chávez.
Caminito
de hormigas…
La
última discusión entre altos jefes de la MUD, dejó
el pálpito de que será difícil la reconciliación entre ellos. Un sector incluso
cree que deben distanciarse de los guarimberos de Miami… Los servicios de inteligencia
detectaron que un reducidísimo sector de los terroristas planea nuevas acciones
para los primeros días de junio. Ello a pesar del rechazo de las guarimbas por
parte de la opinión pública del país. Los
trabajadores de la seguridad interna de la alcaldía de Valencia, ya no
saben qué hacer pues luego de la denuncia contra los jefes Federico Esparza,
Gilberto Seijas y Osneybert Centeno, fueron despedidos 15 y a los demás se les
subió el horario de trabajo a 10 horas, violando la Ley del Trabajo. Ninguno
cobra desde diciembre del año pasado. Al parecer, el alcalde Cocchiola se niega
a tomar cartas en el asunto… En
las dos últimas semanas se desató una ola de atracos y robos a la
población de la Unefa de Guacara. Los motorizados se meten como Pedro por su
casa. Profesores y estudiantes piden la presencia policial, pero nadie oye.
Eso, en medio de la ofensiva decretada por el gobernador del estado… Nuevamente falló la estrategia de
nuestro gobernador al imponer un candidato
inédito para las elecciones a la alcaldía de San Diego. 87 a 11 es una
proporción grosera. Errores tras errores…
Vean por You Tube el video “El Juego de la Muerte”. En verdad
es impresionante.

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