COLUMNA DE HECTOR AGÜERO.
La
oposición y las mesas de las unidades
Resulta difícil hablar de la oposición en singular. Es
como un deseo irrefrenable referirse a esa porción de ciudadanos en plural. No
hay otra manera. Imaginamos una explicación: son grupos de micro partidos y de
ex grandes partidos del pasado, venidos a menos, que no han podido superar el
nivel tribal de asociación y en donde la dirigencia y los cuadros escasamente
llenan una plaza de pueblo pero los egos y los súper yo del cogollo y sin
exagerar podrían rebosar la capacidad de un estadio tipo Maracaná. Recuerdo el
yoísmo de un personaje de la llamada generación del 28, el mentado Jóvito
Villalba, fundador de URD cuando le preguntaban por su organización política
supeditaba su partido a su persona, yo y mi partido, decía. El mismo
comportamiento lo asumía Rafael Caldera, otrora militante de grupos fascista y
creador de la agrupación socialcristiana Copei quien frustró una generación de
cuadros políticos, los llamados delfines, cuyos sobrevivientes aún deambulan por los cementerios de la
picaresca política.
La convocatoria nacional del Presidente Maduro por la paz
ha puesto en evidencia el caos que reina entre los opositores al proyecto
socialista,. La imposibilidad del cogollo de la mesa de la unidad de hacerse
obedecer por los grupos radicales de la extrema derecha, por los infiltrados
tipo Bandera Roja, por los Paracos importados del vecino país, o por los
mercenarios de siempre pagados con dólares y euros para guarimbear en esta
primera etapa, es evidente. Como en un barco a punto de naufragar solo le medio
obedecen los cascarones de los viejos partidos del género adeco-copeyano que
deslucen cual cromañones indeseables en ese universo retorcido donde las
trapacerías y las maniobras están al
orden de día. Este balance luce inquietante para el saneamiento de las
instituciones democráticas. Sólo pensar que la ultraderecha nativa y foránea
asalte el poder con la carga de odio que los envuelve, simplemente da
escalofrío.
De ahí que la iniciativa presidencial de luchar por el
derecho a la vida y a la paz debe ser
apoyada ampliamente por todos los sectores que conforman el Gran Polo
Patriótico. Es necesario salir en defensa del proceso revolucionario, de los
logros en tiempo de revolución, abrir debates en todos los niveles de las
organizaciones, asumir cruces de ideas y de planes que respalden las acciones
gubernamentales. Estamos en guerra. No por decisión nuestra sino por empeño de
los intereses capitalistas que pretenden recuperar el poder político y tomar el
control de los medios de producción, en especial del petróleo. Son muchas las
batallas que tenemos por delante.
Aunque luzcan dispersos y enfrentados entre sí, los
grupos opositores son fuertes y agresivos ya que cuentan con medios financieros
a su disposición, fuerza de combate, apoyo mediático, complicidad en organismos
internacionales, respaldo de potencias extranjeras y en caso extremo pueden
disponer de medios militares capaces de ocupar el país.
Ante un panorama como el arriba descrito no queda otra
opción que restearse con el Pueblo, con los movimientos populares organizados,
con el GPP, el PSUV y con el pensamiento de Hugo Chávez.
Seguimos adelante

No hay comentarios:
Publicar un comentario