miércoles, 18 de septiembre de 2013

COLUMNA DE CELIO CELLI: Umbral XXI EL PODER

COLUMNA DE CELIO CELLI G.


Umbral XXI

EL PODER

Celio Celli G.

I

En el Umbral anterior comenté la fábula del “Amo de los Monos” pensada por Liu Ji y cuyo contenido inspiró a  Gene Sharp, científico político, estadounidense, padre de “La Teoría de la Resistencia no violenta”,  con resultados concretos en la desestabilización de regímenes de fuerza.

El principio es fácil de comprender y observamos que los dictadores necesitan de la ayuda de sus gobernados, porque sin esta jamás podrían disponer de las fuentes de poder y menos conservarlas. Sharp describe entre las fuentes: La autoridad, los recursos humanos, el conocimiento y las destrezas, los factores intangibles, los recursos materiales y las sanciones.

 La autoridad permite  por el miedo u otro elemento convencer a la gente de una maquillada legitimidad del régimen y en consecuencia tiene el deber moral de obedecerlo. La mayor suma de personas que obedecen a los gobiernos de fuerza, ayuda a la consolidación del poder. El conocimiento y las destrezas aportadas por la gente motivan el accionar de estos gobernantes.

II

A esos recursos de poder se adicionan: Los factores intangibles, a saber los sicológicos e ideológicos que hacen que los gobernados obedezcan. Los recursos materiales, los cuales se cuantifican en la capacidad de los gobernantes  para controlar la propiedad de los recursos naturales, el sistema económico y de los medios de comunicación y transporte y seguidamente las sanciones usadas para amedrentar a los desobedientes y lograr la sumisión colectiva.

Ahora,  todas esas fuentes dependen de que el régimen sea o no aceptado, por las personalidades, la institucionalidad y aun así  el poder no está garantizado, de allí que debe dominar la sumisión y la colaboración, de esa manera estos gobiernos pueden  poner en práctica sus acciones de fuerza. En la medida que la cooperación popular e institucional  pierden influencia, el gobierno, se debilita hasta y se disuelve.



III

Los dictadores  son sensibles a las ideas y acciones  que  enfrentan su capacidad de gobernar como les venga en ganas. Esto explica el por qué amenazan, castigan, repriman y armen conflictos para conservar el poder, pero  el grado de  libertad o tiranía que identifique a cualquier gobierno no son garantía de su estabilidad, pues hay otros factores socioeconómicos y políticos que operan como elementos determinantes  de su destrucción.



Aquí inciden tres factores que descubren  hasta qué grado estará controlado el poder del gobierno: Uno,  cuál es el límite  que  la sociedad puede  imponer al gobierno. Dos: El nivel de fuerza relativa de las instituciones independientes para restarle  recursos de poder a los gobernantes y, tres, la capacidad de los gobernados para negarle  apoyo a los gobernantes.

Para cerrar este comentario recuerdo que Nicolás Maquiavelo, en su obra maestra, explicó que el príncipe: “…que tiene a todo el pueblo como su enemigo, nunca puede estar seguro, y mientras mayor sea su crueldad, más débil  se irá volviendo su régimen” Hasta la próxima.


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