COLUMNA DE
CELIO CELLI G.
Umbral XXI
EL PODER
Celio Celli G.
I
En el Umbral anterior comenté la fábula del “Amo de los Monos” pensada por
Liu Ji y cuyo contenido inspiró a Gene
Sharp, científico político, estadounidense, padre de “La Teoría de la
Resistencia no violenta”, con resultados
concretos en la desestabilización de regímenes de fuerza.
El principio es fácil de comprender y observamos que los dictadores
necesitan de la ayuda de sus gobernados, porque sin esta jamás podrían disponer
de las fuentes de poder y menos conservarlas. Sharp describe entre las fuentes:
La autoridad, los recursos humanos, el conocimiento y las destrezas, los factores
intangibles, los recursos materiales y las sanciones.
La autoridad permite por el miedo u otro elemento convencer a la
gente de una maquillada legitimidad del régimen y en consecuencia tiene el
deber moral de obedecerlo. La mayor suma de personas que obedecen a los
gobiernos de fuerza, ayuda a la consolidación del poder. El conocimiento y las
destrezas aportadas por la gente motivan el accionar de estos gobernantes.
II
A esos recursos de poder se adicionan: Los factores intangibles, a saber
los sicológicos e ideológicos que hacen que los gobernados obedezcan. Los
recursos materiales, los cuales se cuantifican en la capacidad de los
gobernantes para controlar la propiedad
de los recursos naturales, el sistema económico y de los medios de comunicación
y transporte y seguidamente las sanciones usadas para amedrentar a los
desobedientes y lograr la sumisión colectiva.
Ahora, todas esas fuentes dependen
de que el régimen sea o no aceptado, por las personalidades, la
institucionalidad y aun así el poder no
está garantizado, de allí que debe dominar la sumisión y la colaboración, de
esa manera estos gobiernos pueden poner
en práctica sus acciones de fuerza. En la medida que la cooperación popular e
institucional pierden influencia, el
gobierno, se debilita hasta y se disuelve.
III
Los dictadores son sensibles a las
ideas y acciones que enfrentan su capacidad de gobernar como les
venga en ganas. Esto explica el por qué amenazan, castigan, repriman y armen
conflictos para conservar el poder, pero
el grado de libertad o tiranía
que identifique a cualquier gobierno no son garantía de su estabilidad, pues
hay otros factores socioeconómicos y políticos que operan como elementos
determinantes de su destrucción.
Aquí inciden tres factores que descubren
hasta qué grado estará controlado el poder del gobierno: Uno, cuál es el límite que la
sociedad puede imponer al gobierno. Dos:
El nivel de fuerza relativa de las instituciones independientes para
restarle recursos de poder a los
gobernantes y, tres, la capacidad de los gobernados para negarle apoyo a los gobernantes.
Para cerrar este comentario recuerdo que Nicolás Maquiavelo, en su obra
maestra, explicó que el príncipe: “…que tiene a todo el pueblo como su enemigo,
nunca puede estar seguro, y mientras mayor sea su crueldad, más débil se irá volviendo su régimen” Hasta la
próxima.

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