OPINAN LOS MONJE LECTORES.
Transcribo para ustedes la comunicación enviada por el Dirigente Vecinal y
Ecológico, Carlos Lozano. “El domingo pasado se celebró el Día del Árbol,
evento de larga tradición en Venezuela que, afortunadamente, muchas
organizaciones civiles, vecinales y políticas siguen celebrando. Recuerdo en mi
niñez, en las faldas de los cerros de Chirgua, a mi abuelo, Gregorio Parra
Maldonado, cuando cantaba el Himno del Árbol con tal dignidad y emoción que
todos los miembros de la familia hacíamos coro con él para luego dedicar un
inolvidable rato a la siembra de pinos.
Los árboles son mucho más que un elemento natural
que por numerosas razones ambientales debemos cuidar. Aún más allá, el árbol es
símbolo de pueblos, señal de naturaleza vigorosa y de comunidades orgullosas de
su esencia, de su tradición y su porvenir.
Por eso duelen, angustian,
denuncias como la del samán de la redoma de La Viña (Hotel Venetur
Valencia), que ya publicamos en este mismo espacio haciéndonos eco de un clamor
valenciano, pero que no ha tenido más respuesta que la indiferencia y, más
tarde, la colocación de vallas publicitarias que no sólo obstaculizan una vista
que debería ser espléndida sino también perjudicando lo que fue reservorio de
la iguana. O el crimen que vemos con una valla tomada del tronco del hermoso
árbol en la esquina Piazza, cuya tala inapropiada también denunciamos en esta
columna, acción agravada por unos clavos de la propia Alcaldía de Valencia, que
debería ser la primera institución en cuidar con amor y empeño la flora de la
ciudad, toma del mismo tronco el enclave de la pancarta publicitaria “Día del
Árbol”. ¡Qué cinismo¡.
El abandono de los árboles
emblemáticos de Valencia es una barbaridad de la Alcaldía, pero también,
debemos reconocerlo, indiferencia de los propios valencianos que deberíamos
defender esas plantas con todo nuestro esfuerzo, porque son cosa nuestra. Atentamente. Carlos Lozano @caminalozano”.
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