HIPÓCRITAS DE OFICIO.
Muchas veces a nuestro correo nos envían informaciones rogando que no revelemos
los nombres de quienes las envían. En mi caso. Suelo guardar en una carpeta
dichos correos y les coloco el nombre del remitente por aquello de que quién
guarda, siempre tiene. A propósito de algunos comentarios acerca de la
posibilidad de que la concejal Gladys Valentiner aspire su reelección, uno de
esos hipócritas de oficio, se ha empeñado en enviar sus quejas por la supuesta
promoción a la Dama en cuestión. Le indique a R.R., que en lugar de dirigirse a
mí, tuviera la testosterona necesaria para que le escribiera eso a la Doctora;
pero creo que no lo hará, por ello he decidido enviarle yo las copias de sus
correos, para que Gladys tome las acciones que considere pertinente.
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