COLUMNA DE ANTONIO ECARRI BOLÍVAR.
Presidente: Debatamos sobre corrupción
Antonio Ecarri Bolívar
En Venezuela hemos sufrido el flagelo de
la corrupción desde tiempos anteriores a la conquista de América, pues nuestra
historia comienza mucho antes de la llegada de los españoles a esta tierra de
gracia. No olvidemos de los truculentos negociados de moros en la Edad Media en
el sur de España y de inescrupulosos negociantes judíos (que también los hubo)
en Córdoba y Toledo. No en balde Arturo Uslar decía que más huellas hay en
nuestra historia nacional de Felipe II que de José Tadeo Monagas.
Sin embargo, en toda nuestra época post
independentista, dado el ejemplo pre colonial, también hubo rapiña desde el
sector público, y cómo no también en el privado. A la sombra del Estado se
amasaron grandes fortunas privadas con la complacencia de algunos de nuestros
libertadores. Nuestro insigne General Páez dejó hacer y enriquecer a muchos de
sus colegas, quienes regresaban de la guerra a hacer crecer sus hatos con el abigeato,
pero también a doctores de Valencia y Caracas que les compraban a aquellos,
esos mismos hatos, a precios viles. Luego, los Monagas, los Guzmán, Castro y
Gómez le entraron a saco a los dineros públicos sin ningún asco; así como
también Pérez Jiménez y sus áulicos le entraron al presupuesto nacional como
río en conuco y hubo grandes contratistas extranjeros y nacionales que se
beneficiaron con el reparto del gran botín de la renta pública durante esa
deleznable dictadura.
En los cuarenta años de democracia real
también hubo actos de corrupción, pero al existir división cierta de poderes el
Parlamento tramitaba las denuncias, de los sectores de oposición, con toda
libertad y el titular de la Contraloría General de la República siempre era un
militante del partido de oposición al gobierno de turno. Hoy día vemos cómo los
más conspicuos representantes de aquellos gobiernos, salvo alguna excepción que
confirma la regla, son ciudadanos que viven con una modestia rayana con la
pobreza: Octavio Lepage, Carlos Canache Mata, Jaime Lusinchi y los
recientemente fallecidos Presidentes Herrera y Caldera son ejemplos de
austeridad y humildad dignificantes.
El Presidente Maduro ofrece iniciar una
cruzada contra la corrupción en Venezuela, pero la ha comenzado con muy mal pie
y peor ejemplo. Cuando asume la torpe y bochornosa denuncia de los suyos en el
Parlamento, como cosa propia, da por sentado que su intención es iniciar una
cacería inquisidora contra quienes se oponen a este régimen, pues dentro de las
instituciones más representativas del Estado pulula el tráfico más descarado de
negocios de toda laya y, lo que es peor, con total impunidad. Hasta ahora no
hemos visto a los que enriquecieron a banqueros de maletín sufrir los rigores
de la cárcel.
Habría que preguntarle al Presidente, en
cuál tribunal de la República están siendo procesados, los que desde la
Tesorería Nacional, PDVSA y el Banco Central permiten a diario el saqueo de las
divisas al mejor postor y pública almoneda desde el SENIAT y la banca protegida
por el régimen? El diferencial cambiario, que se apropian indebida e
ilegalmente a diario son miles de millones de dólares, con el mayor descaro y
con total cinismo y sin que ninguno de los autores de ese latrocino a la Nación
tema las consecuencias de su actitud delincuencial.
Entonces Presidente Maduro, si usted quiere abrir un debate sobre estos temas, desde AD estamos a sus órdenes, pues quien no la debe no la teme. Le advertimos, antes que nos recoja el guante, que no la va a tener fácil con nosotros, pues casi la totalidad de los hoy militantes del partido del pueblo no somos usufructuarios de cargos públicos que en el pasado hubiesen apañado pretéritas vagabunderías y nada tenemos que ver, ni ideológica ni políticamente, con quienes hoy en la oposición puedan tener rabos de paja a los que ni de cerca nos arrimamos. Recuerde que la desproporcionada riqueza del Estado y la creciente desigualdad social alimentan la corrupción, pero también los pobres ven quiénes son los causantes de su hambre y miseria. Lo esperamos pues, a debatir: usted tiene la palabra.
Entonces Presidente Maduro, si usted quiere abrir un debate sobre estos temas, desde AD estamos a sus órdenes, pues quien no la debe no la teme. Le advertimos, antes que nos recoja el guante, que no la va a tener fácil con nosotros, pues casi la totalidad de los hoy militantes del partido del pueblo no somos usufructuarios de cargos públicos que en el pasado hubiesen apañado pretéritas vagabunderías y nada tenemos que ver, ni ideológica ni políticamente, con quienes hoy en la oposición puedan tener rabos de paja a los que ni de cerca nos arrimamos. Recuerde que la desproporcionada riqueza del Estado y la creciente desigualdad social alimentan la corrupción, pero también los pobres ven quiénes son los causantes de su hambre y miseria. Lo esperamos pues, a debatir: usted tiene la palabra.
@EcarriB

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