El
Monje de Camoruco
Por
Sergio Márquez
Se desatan los demonios en
Perú ¿Acaso los venezolanos son los “chivos expiatorios”?
La realidad política del Perú ya
no se puede seguir ocultando.
En un solo período
constitucional han desfilado tres presidentes, sin que ninguno de ellos haya
podido resolver los graves problemas que padecen los habitantes de ese país.
Sin querer señalar a nadie,
causa extrañeza que precisamente en plena crisis política, se haya desatado la persecución
de los venezolanos que en contra de su voluntad, han tenido que emigrar hacia
esa nación.
¿Acaso el gobierno de Vizcarra
pretendió ocultar el caos peruano actuando de manera complaciente ante los
xenófobos radicales?; ¿Quiénes están detrás de la campaña “Fuera los Venecos”?;
¿Por qué el gobierno ha permitido tales desmanes? Estas y otras preguntas deben
ser respondidas de inmediato.
Las informaciones que llegan
desde Lima, indican que la crisis pudiese ser aún más grave de lo que parece, luego
de que el Presidente disolviera el Congreso de la Republica; y los
congresistas en respuesta, suspendieron al Presidente por incapacidad temporal
y juramentaron a Mercedes Aráoz como presidenta encargada de Perú.
Entre las incongruencias que se observan
destaca por ejemplo, la supuesta alianza entre el “aprismo” y el “fujimorismo”, con el objetivo de generar
algunas situaciones que pudiesen llevar a una concertación o al caos
dependiendo del cristal con el que se mire.
Pero, a la par de lo antes descrito, hay un
problema que de no ser atendido de inmediato, pudiese concluir en una
confrontación en las calles nada deseable para ninguno de los involucrados; y
ese, es el de la xenofobia en contra de los venezolanos.
No es casualidad que congresistas de ese país
exijan al Presidente que desaloje a nuestros hermanos y que algunos medios de
comunicación mantengan igual actitud, o que alcaldes y gobernadores también permitan las persecuciones y los
desalojos; esto, desde mi humilde punto de vista, fue supuestamente previamente
previsto y organizado para lograr un objetivo y así debe ser denunciado.
Finalmente, considero que ante lo que está
ocurriendo en Perú, debe haber respuestas y exigencias contundentes por parte
de los factores políticos venezolanos. Aquí no deben ni pueden anteponerse
intereses políticos ni personales a la defensa que hay que hacer de aquellos
connacionales que muy en contra de su voluntad tuvieron que irse de nuestra
patria y están sufriendo vejaciones y humillaciones ante la mirada cómplice de
las autoridades peruanas. ¡Ya basta! Se tenía que decir…y se dijo.
Hasta nuestra próxima entrega amadísimos fieles.

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